Oteo y presiento
que se nos escapa la vida;
que el mundo está ciego;
que las fronteras son más de finas púas
y duro acero.
Me duele escribir
sobre lo que queda
en el fondo del caldero,
no más substancia
que la blancura del duro hueso,
ya despojado de esos elementos
que lo hacen más acorde,
con aquello que le sirvió de base
para ser nuestro diario alimento.
El mundo que vemos
entre las garras de negros cuervos
no deja de ser el fondo de un espejo
que la historia nos refleja
a través de los libros de texto.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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