La amistad es profunda
allí donde el ser humano
se enfrenta al sobrevivir.
Amistad por necesidad
y enganche,
sin ego ni más historias
que uno
desprovisto
de capa y estoque,
el cuquillo solo arrimando con su cantar
aromas de primavera a la vejez
y el destierro de las notas musicales
que forman parte
de las celebraciones funebres,
ahora cada vez más o menos,
tanto que asustar
deshojar las margaritas y sacar las ovejas
a pastar.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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