Debieron trotar los caballos
por las calles del Castillo de Garcimuñoz
aquel día
en que el infortunio
procuró la muerte del poeta
y si así fue que no lo dudo
desde entonces se cierran las puertas
a cal y canto
pues así se ha trasmitido
de buenos padres a mejores hijos.
No permanece la calle impasiva
ante tanta desgracia
y entre sombras que avanzan
comiéndose las fachadas
y parte del adoquinado
algo un alto en el camino
y miro hacia atrás pensando
que tiempos aquellos tan duros
y estos tan insolidarios.
Autor: José Vte. Navarro Rubio
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