Calle de linajes antiguos
y de escudos señoriales
entre la cal de la paredes escondidos
me hundo en su paisaje
sereno, tranquilo y dormido
y camino
sin despegar la vista de las fachadas
y de los ventanales
de madera resentida por el paso del tiempo
que es su peor enemigo
hasta que llego a ese punto fijo
donde se vislumbra desde hace muchos siglos
la torre de una iglesia edificada
sobre las mismas dependencias señoriales del Castillo.
Autor: José Vte. Navarro Rubio
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