No tocar las piedras,
no tocarlas,
dejarlas
así como se muestran
irregulares y desgastadas
guardando un equilibrio perfecto
y a la vieja usanza
de esas pirámides del antiguo Egipto
que hacia el cielo se elevaban.
Son piedras de otros días
supervivientes natas
y es por ello
que deben ser respetadas.
Piedras de sinagogas, de iglesias
y de viejas murallas
forman parte de esos escalones
y aunque el tiempo pasa
se muestran seguras
a sabiendas de que la noche le puede tender una celada.
Autor: José Vte. Navarro Rubio
No hay comentarios :
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.