
Quito el velo y veo
el árbol desnudo en su niñez
y junto a él
una manzana
que indica madurez
aunque adultos eran
Adán y Eva cuando se la vinieron a comer.
Velos en las danzas,
en la opresión a una mujer,
en bodas y carnavales
y en juegos eróticos en un cabaret.
Todos son velos
y hay que ver
la guerra que dan
cuando se tienen que escoger.
Cada cosa en su momento,
así debe de ser,
pero en esto de hablar de velos
a mi que no me vengan a convencer
que el cuerpo de la mujer
es de mejor ver
al natural
y sin necesidad de ponerle otra cosa que no venga a ser
un clavel
allí cerca de donde la sonrisa se deja ver.
Autor: José Vte. Navarro Rubio
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