Sobre la loma
unas cuevas
y cerca un zarzal,
unos bancos de madera
y una fuente
que no se viene a agotar
ni en el invierno más seco
ni en el otoño
que por este lugar
son como los dientes de un caimán
que todo lo que pillan
lo suelen destrozar.
En la tarde tranquila
daba para contar
historias concretas
que si se saben escuchar
son un excelente manjar
que no aprieta el cinturón
ni suma kilos ni da malestar.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
No hay comentarios :
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.