He visto en la prensa
con coraje,
la colección de animales salvajes
y de cuernos de marfil
y me he sentido
en el tiempo
al igual que un excombatiente,
recitando batallas,
recreando instantes
que nunca jamás volverán a pasar
por la mente de nadie.
¿Tanto para qué?
¿Qué se creía ese ser intratable?
Quizás algún día
formemos los seres humanos parte
de algún almacén de coleccionista
donde se nos diseccionará por partes,
para ser objeto de atracción turística
de quienes en el futuro formen parte
de este planeta que se merece su mala suerte,
aunque solo sea
por descarte
de la buena,
que no se ve por ninguna parte.
Solo le faltaba a nuestro coleccionista
de tigres, monos, panteras y elefantes
un dodó,
para poder decir cesta y punto
y sigo hacia adelante.
Autor: José Vicente Navarro Rubio

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