Estar solo de uno,
sin algo más
que la vida por delante,
que silencios que son sentidos
y queridos por igual
que la fragancia de una rosa,
que el triste inquilino
de un mar que se ama
y que resuena en su interior
a eco muy lejano
y saber uno
que así mismo se domina
que eso es lo natural y sensato,
dejarse llevar
hasta que se vaya uno.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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