Y es verdad que los poeta compartimos
el pan de los poemas
y el vino de los versos ambiguos
y es verdad que somos amigos
de nuestros enemigos
y menesterosos profetas
que leen entre líneas otros escritos,
y en esto de la poesía se valora
la pobreza de espíritu,
la endemia en los escritos
y sobra ya es cosa de lectura
en cenáculos de amigos
los superfluo
y aquello
que da laureles
a quienes por no merecerlos
se llevan premios
que nunca serán compartidos.
La paz
y las paces
y la hostia
en la mejilla
y la escasez de ideas
y el arrojarse a los pies
de quienes son considerados
forasteros sin más títulos,
es de una soez propia
de quienes no merecen
ser elevados a la categoría
de primeros ministros.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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