No temiendo se cruza el estrecho
que va de uno a oro extremo,
ya estamos en dos mil veinte y seis,
llegamos sin saberlo,
sin prisas nos pusimos
a darle sentido a estos versos.
Ahora pasa que salimos ilesos
de un año que llevaba en sus adentros
agua y calamidades y una especie de cencerro
que anunciaba lo que no es un descubrimiento
y es que el mundo que conocemos
está dominado por quienes no piensan nada bueno.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
No hay comentarios :
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.