Entramos y nos entretenemos
dándole cuerda
a lo que conocemos,
ya el reloj señala
esa hora en que volvemos
al origen del relato
con el cual crecemos,
en plasmar lo que pensamos
sin dar tiempo al cerebro
a que se deje llevar por el silencio
que sus comandos neurales
reparten a diestro y siniestro.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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