El vacío tiene vida propia
a pesar de que invoca a la nada
o al no definitivo.
El vacío se ve
en los ojos,
de quienes comen de los otros
y no de los suyos,
de quienes se saben algo más
y no entienden
de aquello que no sea
lo que quiere uno a si mismo.
Vacío sin materia
y a pesa de eso hay vacío,
para cuando no se encuentra uno
en otra mirada que no sea la suya,
si es que uno se mira
en un espejo de esos
que solo dejan ver la pequeñez de lo absoluto.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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