viernes, 9 de enero de 2026

POESÍA: LA ESPERANZA QUE NO SE PIERDA

 Los olmos que brotaban junto a la carretera murieron,
la dictadura acabó con todo,
dicen los viejos que se fueron de ver que bajo sus raíces
habían cuerpos y nutrida tierra,
de un compuesto especial de sangre, carne y vísceras
y dicen, que todo esto les causaba una gran tristeza.

No habían por aquellos lugares referentes que no fueran
las historias que se contaban por los de siempre,
parecía que los otros no fueron hijos de los pueblos
y tuvieran familias esperando su vuelta.

Años de abandono, de no olvidadas reyertas,
de silencios prolongados, de llamadas a misa
para esa hora en que ellas se llenan.

Así era lo que se veía y de lo cual no se hablaba,
de vez en cuando en mitad de los campos
solo las caballerías oían lo que se contaban  quienes 
habían pasado por la cárcel, los que habían perdido
y los que sabían que algún día ellos también se llenarían
de ese algo de esperanza,
para no ser olmos heridos de muerte
junto a un ribazo o una cuneta.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

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