No sueñan los dictadores cosas buenas,
que si mato,
que si te arrebato el poder,
que si ahora me vendes,
que si ahora me compras,
que si no eres bueno para gobernar,
que si te portas mal te corto la lengua,
que si eres mío,
que si meto la tropas,
que si tú eres malo
y yo soy bueno,
y allí mando yo
porque me da la gana.
Y depende de como despierten
estos chicos
que bien hubieron servido
para tocar los platillos en una banda,
para observar el guion del día
y ver como este cambia
en función de sus deseos y caprichos,
de sus cabreos
y fases intermitentes de ausencias prolongadas.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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