LA mesa no daba para más,
solo faltaba mi yo,
yo,
si es que a mí mismo
algo me digo,
el "yo" presente
no el otro,
el que vive subido,
puro empirismo,
potencia de algo,
amigo
o enemigo.
Cuestión de azahar
este poema
demuestra
cual es el camino
que hay que recorrer
siempre desde un principio,
así sea lo que se ve
un puente,
que una vía
que un puerto
sometido
al abordaje de esterilizados barcos
cargados de deseos malignos.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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