Y ahora queda
ir a mear a la cuadra,
apagar con agua
las últimas brasas,
sacar al perro de casa,
coger los huevos del gallinero,
preparar el almuerzo
y meterlo en la talega,
llenar el cántaro de agua,
poner las judias pintas
a remojo,
calentar la cama
y poco más,
pues en la despensa
no hay nada
y en los bolsillos
de la rebecca de lana
un mocador a cuadros
lavado con lágrimas.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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