Un toro y una plaza llena de gente,
a un entierro no va tanta gentes,
no se lo que esperan
y a pesar de todo se espantan,
cierran los ojos,
con las manos se esconden,
para cuando un torero cae herido
en el ruedo en el que combate,
cuerpo a cuerpo, digamos
que en algo no siempre sale
como está pensado y se quiere.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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