Viene el poema solo
y lo hace sin ayuda.
El se deja caer,
junto a mis pies se acurruca,
se deja llevar,
ni bosteza
ni pide más comida,
duerme lo preciso
y no se asusta,
para cuando apago la luz
y lo dejo solo
en una de estas páginas,
en que se recogen
fajos y más fajos
de ocurrencias disruptivas.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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