Si en algo somos diferentes
es en aquello
que nos gusta,
tu eres de alegres anocheceres
yo soy de oscuras lunas
y a pesar de eso
muchas veces nos sentimos
para cuando suena una canción
y en la letra se encuentra escondida
una sonrisa,
y a pesar de eso
a mi me gusta sacarle a los días,
el calor que se encuentra
por allí donde el cielo nos enseña
un sol radiante que se contamina,
de los besos de dos enamorados,
del chocar constante de las olas
contra la arena de las playas
que nunca pisaré en mi vida,
no es por otra cosa,
es que los aviones me asustan,
los viajes largos son
un castigo, una especie de paliza,
en esta etapa tan intransitiva
en la que solo conjugo verbos
que riman con la palabra amor
y la otra conocida
con el nombre de sonrisa,
y a pesar de ello
no me escondo,
ni me se más profeta
que un simple escriba,
de esos que se pasan
el resto de su vida,
escribiendo cartas a enamoradas
a las cuales no conocía.
Que si la copa está vacía
y la botella ya no existe
y el humo del tabaco y la nicotina,
me matan poco a poco
a pesar de que dejé de fumar
por aquellos días,
en que supe que habían
cosas que tenía que hacer
antes de subirme al carro
que de la vida nos retira.
unas tras de otras,
todas las cosas metidas,
en una vieja partitura
que si se canta suena
a una especie de estudiantil tuna.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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