Cuando escribo
me leo y a la vez
me escucho,
me se sujeto
de lo que hago y digo,
soy algo parecido
a lo que se ve de continuo
cuando uno alza la vista
y ve a un albañil
luciendo una fachada,
subido en un andamio
en un quinto piso.
Esto de la poesía
es algo parecido,
lo bueno del caso
es que no hace falta
hacer muchos pinitos,
para escribir sobre la vida
al ritmo que se dejan llevar
las palabras
que vibran
por allí donde una campanilla
avisa de que llega un eructo.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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