No me rindo,
ni me doy por abatido,
aunque me repito
más que un gazpacho andaluz,
a esas horas
en que el sol pega de lo lindo.
La poesía es linda,
es una especie de suplicio,
si la coges y no la dejas
llega a convertirse
en una amante de lujo.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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