La lluvia viene a llenar un vacío
en este poema madrugador,
lo hacen los versos al compas
que tiene que ver
con el choque de las gotas de agua
con el suelo, no hay melodía,
el aspecto de la mañana
marca un retroceso,
es como si en mitad de una batalla
una de las fuerzas se hubiera retirado
para que la otra parte se instale
sobre la parte del territorio
conquistado sin lucha alguna.
No se inmutan las miradas
el agua cuando viene de esta forma
no asusta.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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