Felino que vive sus aventuras
a expensas de quien pase por su vida,
el gato negro que encima del capó de un coche mira,
es la fiera más grande que en esta mañana
se adivina
para cuando se suben las persianas
y en una calle sin restos de la noche
ya ella dormida, nada es igual
a lo del otro día, al anterior,
a aquel en el cual escribí una última poesía.
En esta mañana, sin premuras, el gato domina
sobre la línea de un horizonte
que se ve por debajo de unas nubes
y por encima
de la torre de una iglesia
que suspira por aquello de oír
el tañido de sus campanas llamando a misa.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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