Los poemas que se escriben cuando llueve
ellos solos se secan,
no hace falta de más ingenio
que ese que se encuentra
para cuando sin saber el por qué nos aclaramos
sin que medie pregunta ni respuesta.
En estas resulta que sale en este poema
un comodín que usamos
a nuestra manera,
para esos momentos
en que si jugamos
y no llevando la delantera
hay que echar mano
de lo que en la manga de la chaqueta
se encuentra,
esperando salir a escena
para ganar la apuesta.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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