Con derecho a escribir
surge saliva,
es el comienzo
de la poesía,
el poeta sujeto
se ayuda,
se mueve y
camina,
se levanta
y alza,
se arrima
a un puente
de aguas sucias
y se resiste a morir
porque dejar la existencia
allí donde otros orinan,
no es de una delicadeza
propia de gentes cultas
y vuelven las imágenes,
transitan,
poca cosa,
son como pequeñas semillas
y así volvemos
a encontrarnos
para seguir el guion
de algo que diga
que la vida es algo más
que aquello
que se anuncia
en bloques de hormigón
de esos que se alzan
cerca de las autopistas,
en los que prima
la frialdad de las escenas
sobre la de catedrales góticas
con vidrieras
de esterilizadas figuras.
Por allí escenas bíblicas.
formando parte
de alguna triada chunga.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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