El silencio es pobre,
no tiene cama
ni tiene alacena,
no tiene cocina,
come del frío
allí donde se extiende
su áspera lengua.
Todo es de los veranos
una especie de soplido
que seca
la memoria de los pueblos,
si es que estos
mediante la cultura
no se reinventan
de una forma muy concreta.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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