Hay que abrir las puertas
para que entren
soplos de vida nueva.
Hiela el frío
más allá
de las ventanas
que dan
a las calles desiertas,
en las noches
que se alargan,
con horas
que se amontonan,
sin ofrecer
cosa más alguna
que presencia
a este poema.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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