En este verso me explico
de cualquier manera.
No hay más formula
que el encontronazo con un poema
para que podamos lanzarnos directos
a esa meta
que tiene que ver con un mundo real
que hace preguntas y busca respuestas
sin posible tregua.
Uno se aferra a lo que delante le facilita
su permanencia
y bien sentado entra en ese circo que llega
a través de la antela del televisor
que sirve de contacto
con el mundo que fuera de uno mismo,
tiene vida propia.
Esto mío es una especie de Odisea,
llevo todo encima,
desde el caballo de Troya
hasta la belleza de la excéntrica Helena.
Ahora veo con mis ojos de poeta
de un siglo XXI que me crea mala conciencia,
como aquellos dioses del Peloponeso
eran personajes de cuenta cuentos
para gentes necesitadas de creencias.
Lo burdo muere por si solo
y para cuando las mentes se elevan
la filosofía y teología
son puntales que se utilizan
para llenar las vidas de ocurrencias.
Aquello era irreal,
historias tan bellas
no pueden nacer de cualquier cabeza,
será por eso que volvemos a Homero
en ese su ejercicio de poeta,
por las calles, caminos y sendas,
explicando aquello de lo cual
todos tomaban conciencia.
Desde estos tiempos vemos las cosas
ahora a nuestra manera.
Por cuestiones como estas
uno se sirve de las letras
para ir más allá de lo que nadie piensa.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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