La lluvia ha logrado entrar
por persiste y locuaz
en este poema.
A sabiendas
de lo que se juega
se vuelve constante
y ameniza
con su musicalidad
de opera clásica.
las calles y aceras.
Las nubes acompañan
en un circuito raro
como si del corazón
de la tierra salieran
en esta primavera
las tormentas,
esas que aterran
Uno todavía
con incredulidad
los ojos se restriega
mientras ve
que la lluvia se aleja.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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