HERMOSOS/AS MÍOS/AS ¿QUÉ OS PASA?
a las calles oscuras del alma
que me iluminan
para cuando vuelvo la mirada
y un pestillo se cierra
y unos brazos me abrazan.
No he dejado de verme
en una Semana Santa,
ni he dejado de sentir el frío
que llegaba desde la Montesina
tejiendo mantas blancas,
sobre las tierras de Pinarejo,
ya los almendrucos en su vaina
ni he dejado de sentir el frío
que llegaba desde la Montesina
tejiendo mantas blancas,
sobre las tierras de Pinarejo,
ya los almendrucos en su vaina
por alli donde las Canteras
daban pitas y su agua era blanda.
daban pitas y su agua era blanda.
No he dejado de ver
bajo las copas de unas carrascas
a canteros sacando lascas
a los pedernales
a canteros sacando lascas
a los pedernales
que después bajo los trillos
trituraban,
en las eras la palva/parva.
Por la Horca Dios mandaba,
se iba camino
de la última morada.
En silencio marchaban
las comitivas
con las cajas a cuestas,
bajo las miradas
de lebreles, galgos y galgas
y perros de hatos
de ovejas y cabras,
acostumbrados a ser testigos
que todo lo ladran.
Ya el molino queda
como señal innata
de que el tiempo manda
y por allÍ bailando
entorno a un busto
de que el tiempo manda
y por allÍ bailando
entorno a un busto
de piedra vasta,
Zorba el griego,
Zorba el griego,
a la vieja, de Pinarejo, usanza,
que para eso es patria
de héroes y azañas,
de héroes y azañas,
y es que las Termópilas
no son nada,
para el ardor guerrero
de un pinarejero
jugando al tute
de un pinarejero
jugando al tute
con una vieja baraja.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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