Nos volvemos a ver en este poema
y lo hacemos ya con la noche caída,
para cuando en las ramas se columpian
a la espera de que el sueño entren
las aves que hasta hacia unos instantes
mostraban a base de piar sus exigencias.
Este puede ser un buen tema
para cuando la cafetería
en la que sirven apetitosas y rubias cervezas
comienza a levantar sillas y mesas
para cerrar hasta mañana las puertas
y es que hemos entrado en el verano
y esto se ha producido sin que nos demos cuenta.
Estamos sumidos en una especie de sopor
de esos que duran una semana entera
y a pesar de ello
y de lo mucho que nos va en esta apuesta
seguimos jugando a la espera
de que nos salga un poema de esos
que sirve para que las vanguardias sean
más o menos algo parecido a un escaparate de novedades
en los que se venden las mercancías a precio de peseta.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
No hay comentarios :
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.