No es cuestión de vivir el día a día
con la mirada puesta en las maravillas
de lo que vemos
para cuando caminamos y sabemos
que es lo que se divisa.
Ayer observé la ciudad
que desde lo alto de un calvario
abajo en su quietud del madrugar de un día
solo espera ser vista.
Con la rapidez de quien suele romper sus rutinas
con algo que llevarse a la vista,
lancé una fotografía y otra y así seleccioné
diferentes vistas,
que sirven para eso que se llama
ver lo que ocurre sin estar en esa lucha
del villano con su villa.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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