La tarde trae el perfume de un agosto centinela,
abierto a los mares
y a las sierras,
rajado el vientre de la tierra,
roto el espacio,
al descubierto un mes en que nace de nuevo la vida que nos espera,
se va el mes
y así las golondrinas regresan,
año tras año,
sin llamar a mi puerta,
vuelven al nido que las alberga
y yo en Cullera,
con el recuerdo de ellas
todavía tenues las crías
esperando con las bocas abiertas
la llegada de su madre que las alimenta.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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