Salí de la habitación en la que dormía el chucho,
no pensó jamás,
se dejó llevar por sus instintos,
la luz cayendo
sobre el suelo dibujaba las patas de un dinosaurio,
fue tal vez un chispazo inoportuno,
una subida de tensión,
un aviso
el de la fiebre subiendo
hasta allí donde la luna se presenta de continuo.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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