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jueves, 11 de diciembre de 2025

POESÍA: LA CIUDAD NO ME MOLA

 La ciudad no me mola,
las ciudades me dan pena,
soy testigo
de lo que vimos y nos espera,
una vuelta
a lo de siempre 
si es que ello 
es algo que en algo cuenta.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

jueves, 27 de marzo de 2025

POESÍA: NO HAY OTRA ORILLA

 Y he leído,
y me entrego sabiéndome vencido
y me han entrado ganas de poner o quitar algo
a la luz que nos ampara 
y a las tinieblas que  nos sirven de jubileo 
sin gloria añadida
y que despacio va todo
y que les parece si digo
 que me siento atraído 
por una singular existencia 
de cosas de esas que sirven de caricias
y me se llevado del deseo de escribir
y eso y todo que a veces me pierdo
y doy vueltas a temas que si no se ventilan
se mueren ellos solos sin llegar a ninguna otra orilla.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

miércoles, 13 de abril de 2022

POESÍA: SEMANA SANTA Y EN L'ALCÚDIA

 Que estamos en Semana Santa

y por eso salen los poemas tristes

y llevan camino de casa

cruces y cirios y olor a muerte.

Que será por eso que se ven

cornetas y tambores,

repliques de trompetas,

y marchas muy fúnebres

y en el suelo se sienten 

todos los tacones 

de los cofrades,

menos los de un penitente,

que descalzo va pidiendo al cielo 

mil gracias

y mil perdones,

que será por eso 

que se visten de negro solemne las noches

todas las de esta semana 

son solemnes.

incluida la del Viernes,

que es de todos los días

en la que más brilla 

por la noche el orbe.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

domingo, 21 de marzo de 2021

El exilio republicano en Túnez Yazidi, Bechir

Diez buques y un submarino de la Marina republicana con 4.000 militares se dirigieron a Túnez en 1939 para pedir asilo político – Fueron unos cuatro mil: más de la mitad regresó a España, donde fueron represaliados pese a que se les había prometido lo contrario, y los que se quedaron en Túnez fueron sometidos a trabajos forzados en duros campos de concentración por el Gobierno francés – Muchos españoles son recordados por contribuir con su buen hacer profesional al desarrollo y la modernización de ciudades tunecinas como Kasserine La presencia española en Túnez tiene una característica específica muy determinada porque fundamentalmente estuvo protagonizada por la Marina republicana que con diez buques y un submarino acabó fondeando en el lago de Bizerta a comienzos de marzo de 1939, tras habérsele negado el desembarco en el puerto argelino de Orán. 

 Más de la mitad de los cuatro mil militares republicanos que habían huido a Túnez tardaron poco en regresar a España engañados por un jefe militar franquista que les prometió que no se tomarían represalias contra ellos. Pero los que se quedaron en Túnez fueron sometidos a trabajos forzados e internados en campos de concentración, siendo algunos auténticos “campos del infierno” como el de Gebes, según Yazidi, quien también reconoce la importante aportación de los republicanos españoles al desarrollo y a la modernización de ciudades como Kasserine, introduciendo técnicas innovadoras en los cultivos agrícolas entre otras cosas. 

Un documental, Morir en el exilio, morir en el olvido, rescata esta porción perdida de la memoria colectiva. "Un fragmento extraviado de la guerra civil española", dice el autor del reportaje publicado por la Agencia EFE, Javier Martín. La obra cuenta la travesía de la flota republicana que arribó a la costa africana en marzo de 1939. Pero no solo. El trabajo saca a la luz imágenes archivadas de aquellos barcos. Y revela el periplo de 4.000 exiliados que pusieron rumbo a Túnez o cómo la mitad regresa ante el reclamo de la "amnistía" de Franco. Todo, con la pátina argumental de uno de los refugiados: Marcelino Llano Cotrofe, anarquista de la CNT. Las autoridades tunecinas ya tienen un acuerdo con Salah Saadly, dueño del patio. Y la embajada española en Túnez "está implicada", adelanta Javier Martín, delegado de EFE en el norte de África. Falta –continúa– que el nuevo Gobierno de España, una vez constituido, remate el plan a través del Ministerio de Justicia. Que "vuelva a funcionar la Memoria Histórica" y acabe rehabilitado el cementerio donde yacen 20 soldados españoles abandonados por la historia. "Apenas se necesitan unos 5.000 euros", dice. Españoles en camposanto africano La suciedad, el descuido, reinan en el pequeño camposanto africano. La veintena de exiliados españoles falleció entre los años 41 y 45. 

El documental ha rescatado una historia presa de la desmemoria y, además, ha propiciado el proyecto de recomponer el exilio olvidado en la tierra de Kassarine. "La prioridad ahora es recuperar la memoria y la dignidad de los allí enterrados", entiende Javier Martín. "Adecentar el cementerio, sacar las gallinas, recuperar de alguna manera las tumbas, colocar una puerta y una placa conmemorativa", enumera. Sacar esta memoria, de una vez, "del patio de atrás de la historia", subraya. La mayoría de tumbas conserva los nombres de quienes están allí enterrados. Hay 12: Eligio, Fernando, José, Marcelino… Y otros dos que aparecen el día de la visita de los reporteros al remover el barro que cubría la piedra. En Kasserine existen otros cementerios con extranjeros. Asociados a la Segunda Guerra Mundial, "a la Commonwealth e incluso nazis", y están "en perfecto estado de conservación". Porque, como sentencia Javier Martín, "un país que no deja hablar a sus muertos tampoco es capaz de dar voz a los vivos". El custodio del exilio tunecino Descuidado, colmado de excrementos, suciedad y aves de corral. Así describe al cementerio español de Kasserine el trabajo de la Agencia EFE. Las veinte sepulturas están repartidas entre la grava. Bajo la sombra acaso de un exiguo ciprés. Un lugar abandonado con un único custodio, Salah Saadly. "Vivo aquí desde hace 32 años, cuando llegué ellos ya estaban", explica en el documental. "Hay veinte tumbas. Las hemos contado. El terreno que ves es el original del cementerio", continúa. La nieta de Saadly corretea entre las lápidas. Algunas abiertas. Rotas. "Se dice que están enterrados en este lugar desde la Segunda Guerra Mundial", advierte. El guardián del exilio olvidado en Túnez vive en la casa anexa. Es conductor de tanques jubilado. Tiene cuatro hijas. Y cuenta con pesar el deterioro del camposanto: "Antes la gente venía aquí para beber alcohol y correrse juergas, pero desde que estoy aquí nadie lo ha profanado".

martes, 16 de febrero de 2021

POESÍA: PARA CUANDO LLEGA EL INVIERNO CDLI

 Doce habitaciones

ellas llenas

en un motel

de una carretera

y una mirada fría

y una mujer ya vieja

en un carrito de ruedas

y para más salsa

y que se llene la botella

diremos que la escena

se contempla

con un crimen y la vuelta

al principio que lleva

a una sala repleta

de espectadores que esperan

que la pantalla sea

el lugar de encuentro

de las ocurrencias

que los actores interpretan

todo bajo la mirada serena

de quien sabe lo que entre las manos lleva.


Autor: José Vicente Navarro Rubio

lunes, 29 de abril de 2013

Domingo Badía Leblich: DEL FOLLETÍN DE LA VIDA DE UN AVENTURERO DE ANTAÑO D.DOMINGO BADIA Y LEBUCH (ALI-BEY)




LA VOZ (MADRID) 20 DE JUNIO DE 1935

Al leer estos días la historia admirable, sugestiva y novelesca del ya famoso inglés Lawrence, hombre que fue el ídolo de los pueblos orientales, que le rindieron sumisión, pleitesía y acatamiento, nos hemos acordado de un español de otros tiempos que realizó proceas superiores a la del citado y gran aventurero inglés, entendiendo por aventurero al que enamorado de lo extraordinario y habitual huye de la prosa de una vida metódica y ordenada para dedicarse a buscar en el mundo las emociones reservadas a los caballeros del ideal, a los caballeros andantes que en busca de aventuras van por los caminos mus arriesgados hacia donde los lleve la estrella de sus misteriosos destinos. Hombre así fue nuestro compatriota, interesante e ilustre, el catalán D. Domingo Badía Leblich, nacido en Barcelona el 1 de octubre de Í767. dado desde su juventud al estudio de las ciencias naturales, especialmente de la física, la química y la botánica, tuvo también singular predilección por los conocimientos lingüísticos, haciéndose en poco tiempo un consumado y acabadísimo arabista. Hablaba y escribía este idioma a la perfección, Y deseando aprovechar esta cualidad y realizar un viaje científico al interior de África concibió su arriesgadísimo proyecto, que escribió y presentó al rey en 1801.

Carlos IV lo halló aceptable, y reconociendo su utilidad comisionó a Badia para que lo realizara. Era éste, por aquellos entonces, gran amigo del sabio naturalista D. Simón de Rojas Clemente, quien al tener noticias de los propósitos de Badia quiso asociarse a su empresa.

El 12 de mayo de 1802 salían ambos amigos de Madrid para París y Londres, donde entablaron relación con los más ilustres hombres de ciencia de aquellos países. También se proveyeron allí de los instrumentos más necesarios para las observaciones que pensaban realizar.

Cuando los dos españoles tenían todo lo preciso para un viaje de aquella categoría, el valido D. Manuel Godoy, omnipotente Príncipe de la Paz, concibió la idea de que cambiasen el aspecto de aquel viaje que, en vez de científico, a él le interesaba que fuera político.

Muchas páginas dedica él Principe de la Paz en sus "Memorías" a hablar de D. Domingo Badía, del que se han ocupado numerosos historiadores de modo singularísimo D. Ramón de Mesonero Romanos, y de manera definitiva el gran poeta historiador de los trovadores D. Víctor Balaguer, tan conocedor de las glorias de su tierra.

Sea, pues, D. Víctor Balaguer quien nos hable de aquel catalán émulo de sus más decididos antepasados; de aquel hombre de ciencia metido en las tenebrosidades de la diplomacia por la voluntad de un hombre de gobierno, que decidió que el gran naturalista Rojas Clemente no acompañara a Badía, que para cumplir mejor el plan que se le había confiado cambió de nombre, de patria, de nacionalidad e
incLuso de condición para no llamarse ya nada más y nada menos que Alí-Bey-el-Abbasi, príncipe de. esta dinastía y descendiente del profeta.

Y así llega a Marruecos y así desembarca en Tarifa como un ilustre MUsulmán descendiente de una de las familias árabes más dignificadas, y así es acogido en todas partes con las mayores prueban y demostraciones de respeto, sumisión, acatamiento y reverencia.
.
No había muerto España aún. En su corazón latía la raza con sus impulsos briosos y su amor a los peligros y a las aventuras. Así lo demostraba aquel apuesto y novísimo Alí-Bey-el-Abbasi, que en Fez, ciudad hermosa entre todas las ciudades, se entrevistó con el Sultán de Marruecos, de cuya voluntad fno tardó en apoderarse.

Ayudábanle a ello su simpatía arrolladora, su educación, su cultura, sus vastos conocimientos en Medicina y Astronomía. Predecía los eclipses, curaba enfermedades tenidas antes por mortales. Era hombre de amena y cautivadora conversación, y no tardó en convertirse en ídolo de aquella corte oriental y fastuosa, donde vivía como un verdadero príncipe.

Captándose la confianza del soberano llegó a tener tanta intimidad con él, que éste no sabia estar sin la compañía de aquél hombre extraordinario que, cumpliendo en todo el plan político que se había propuesto llevar a cabo, ofreció un día a España los medios para hacerse dueña del imperio de Marruecos. El plan era arriesgado pero sencillo. No hay paradoja en nuestra afirmación, que confirma
el propio Príncipe de la Paz, que, criando enamorado de la idea de D. Domingo Badía quiso realizarla, hallóse con la debilidad de un rey tímido, vacilante y pusilánime.

No era aquélla una locura ni el afán de un loco imperialista. Era continuar la historia española y hacemos dueños de lo que tan poco trabajo habría costado adquirir...

Fracasado en su intento político, no cejó en su empeño en seguir la aventura que se había propuesto realizar: la aventuta de conocer el África y de recorrerla en su mayor parte.

No cejó en su empeño y lo llevó a efecto sin más ayuda que su audacia ni más auxilio que su valor, ni más medios que sus conocimientos excepcionales.

Perdido en el desierto muchas veces, otras en el interior de pueblos salvajes e inexplorados; a punto de morir de sed en ocasiones y sufriendo las torturas del hambre recientemente, siguió el aventurero su camino llegando a la Meca, y recogiendo en su libro de apuntes datos interesantísimos acerca de la vida
de aquellos remotos pueblos, Aquellos datos se publicaron andando los años... en francés.

Varios años llevaba de peregrinación, y hallándose ya de regreso en Trípoli, conoció loa sucesos desarrollados en España, la invasión napoleónica, la guerra de la Independencia, etc., étc.

Y vuelve a España. Y de España va a Francia a comunicar a Fernando VII el resultado de sus viajes. Este lo manda a que se ponga a las órdenes do Napoleón, que lo recibe atentamente, interesándose por sus relatos.

Los. hombres de ciencia franceses le dispensan acogida favorable y cariñosa. Hasta en la misma Academia hallan eco sus inventos y descubrimientos...

Después... ,

Vuelto al trono Fernando VII Badía es de los "afrancesados"; de los que huyen de su país. Vuelve a refugiarse en Francia, cuyo Gobierno le encarga una misi6n para la India, cumpliendo la cual muere, al parecer, envenenado.

No caben en un articulo biografías de hombres como Domingo Badía, como Ali-Bey-el-Abbassi, que es tan interesantísima como la del famosísimo aventurero inglés Lawrence, de quien tanto se ocupa la Prensa mundial. Por esto, recordar a nuestro compatriota nos parees de actualidad.

JUAN LÓPEZ NUÑEZ

LIBROS RECOMENDADOS: ALI BEY: VIAJES POR MARRUECOS

Viajes por Marruecos
Explorador, aventurero y agente de la corona española, según la leyenda Domingo Badía Leblich, más conocido como Alí Bey, recorrió todo el norte de África haciéndose pasar por un príncipe musulmán y fue el primer europeo en visitar y describir La Meca. Su singular peripecia, relatada con rigurosa atención al detalle y abundantes pinceladas de humor, alcanzó enorme éxito al publicarse en 1814, pero había sido deformada por motivos políticos y por la fantasía de sus contemporáneos. Salvador Barberá, autor de la presente edición, sigue paso a paso el itinerario de Alí Bey, examinando sobre el terreno la exactitud de sus observaciones, y ofrece una versión rigurosa y contrastada de su fascinante aventura.


Alí Bey (Domingo Badía) 

Viajes por Marruecos - Ali Bey 


Esta obra vio la luz en 1815-16 y consta de 380 páginas divididas e 19 capítulos. A lo largo de ellas se nos cuenta el viaje que realizó por Marruecos Domingo Badía, bajo la apariencia de un musulmán llamado Ali Bey, para de esta forma pasar inadvertido. De hecho, siguió con este personaje hasta el final de sus días, pues murió en unos de sus viajes por Oriente.
El no ser descubierto es fundamental ya que además de viajar, Domingo Badía pretendía, así se lo hizo creer a Godoy, provocar una insurrección con el fin de que estas tierras pasaran a la Corona Española. Bajo esta personalidad fingida conseguirá entrevistarse con los principales personajes de Marruecos, aunque su acogida es bastante fría, cosa que el intenta disimular. Llegó a África en 1803 y a lo largo de tres años se movió por Marruecos y parte del Zagreb, describiendo y realizando láminas de aquello que consideraba más importante, tanto geográficamente como socialmente. Son estas descripciones lo más llamativo del libro, ya que se nos muestra cómo era la forma de vida marroquí de principios del siglo XIX. Lo peor, aunque sorprenda, es las malas transcripciones que hace de las palabras árabes, pues aunque parezca increíble, se embarcó en esta aventura con muy escasos conocimientos del idioma. Para salvar las posibles sospechas, se inventó que provenía de una familia del Oriente Próximo, pero que llevaba mucho tiempo en Europa, por lo que había olvidado parte del idioma.
La aventura de Badía en Marruecos termina cuando es gentilmente invitado a salir del país. Entonces decide conocer oras partes del mundo árabe, aunque ya no se incluyen en este libro, como su peregrinación a La Meca, siendo el primer europeo que lo consigue. Como anécdota comentar que el último capítulo del libro está lleno de especulaciones, como el lugar de la Atlántida, que lo hacen muy curioso y ameno.
La edición que he leído es la de Salvador Barberá. Este estudio hace un meticuloso análisis de la figura de Alí Bey y de su viaje, además de algunas otras indicaciones que en total consiguen darnos una amplia información que nos permite comprender mejor la obra. De hecho, a veces esta información es exhaustiva, llegando a comentar todos los nombres propios, tanto de cosas como de personas, que aparecen en el texto mediante una gran cantidad de pies de nota. Aún así, considero que lo mejor es coger esta edición comentada, pues de otra forma no sabremos lo que vio Alí Bey, y, sobre todo, lo que interpretó. En definitiva, se trata de una obra muy interesante para todos aquellos a los que les guste la literatura de viajes o estén interesados en Marruecos y el Zagreb. Para el resto de los lectores puede ser una obra un poco pesada al ser muy descriptiva y tener que estar continuamente consultando las anotaciones para comprender mejor lo que Alí Bey quiso decir y los errores que cometió.



 



















 3 TOMOS. EDICIÓN CRÍTICA COMPLETA Y CON ILUSTRACIONES
Edición a cargo de Roger Mimó
Por primera vez desde 1814, la presente edición ofrece el texto completo de los Viajes de Alí Bey, incluido su prólogo, así como sus láminas y sus valiosos mapas a tamaño real, acompañados además por fotografías actuales de los lugares mencionados por el autor y nuevos mapas detallados de su itinerario. Alí Bey, alter ego de Domingo Badía Leblich, realizó entre 1803 y 1808 un osadísimo periplo que le llevó de Marruecos a Turquía pasando por Trípoli, por la isla de Chipre, por Egipto, por Arabia, por Palestina y por Siria. Con su singular espíritu ilustrado, nos dejó una descripción rigurosa y pormenorizada de todas estas tierras, incluyendo lugares como La Meca y el Templo de Jerusalén, de los que no sólo no se había hecho un estudio similar con anterioridad sino que tampoco volvería a hacerse en muchos años. Además de su profunda investigación en campos tan variados como la geografía, la geología, la etnología o la historia del arte, Alí Bey aprovechó el viaje para llevar a cabo intervenciones políticas que reflejaban sus ideales y debían favorecer a su patria. En Marruecos, concretamente, luchó por implantar una constitución que garantizara los derechos personales de sus súbditos y la libertad de comercio, tanto interior como exterior, necesaria para llevarse a cabo las exportaciones de trigo que tanta falta le hacían a España.
Esta misión política, a la que los comentaristas posteriores han concedido excesiva importancia, ha ido deformando a lo largo de los años la imagen del viajero. Divinizado por unos como un héroe nacional y aborrecido por otros con acusaciones de falsía, el verdadero Alí Bey ha quedado oculto tras una cortina de tópicos y de prejuicios que, en la presente edición, Roger Mimó se encarga de echar abajo, mediante un millar de notas a pie de página en las que se demuestra la absoluta veracidad y el admirable rigor científico de la obra.



Nació en la ciudadela de Barcelona en 1767, de padre aragonés y madre belga. Integrado en la función pública desde muy joven, combinó sus sucesivos empleos en diferentes puntos de la geografía hispana con proyectos personales que reflejan su espíritu ilustrado y sus profundos conocimientos científicos. Con el apoyo de Manuel Godoy, llevó a cabo un largo viaje de exploración por África y Asia oculto tras la falsa personalidad de un descendiente de los abasidas llamado Alí Bey. Su diario de aquel viaje constituye la base del presente libro. A su regreso, habiendo perdido Godoy su puesto, así como Carlos IV su trono, y hallándose España invadida por el ejército de Napoleón, Badía pasó al servicio de José I y desempeñó funciones de gobernador, primero en Segovia y luego en Córdoba. La caída de José I le obligó a exiliarse en Francia, donde publicó los Viajes por primera vez. En 1818 emprendió una segunda expedición a Oriente por encargo del gobierno galo, en el transcurso de la cual enfermó y falleció cuando se trasladaba en una caravana de Damasco a La Meca. Está enterrado en el desierto jordano, junto al fortín de Qelat Daba.

VIAJES POR MARRUECOS, TRIPOLI, GRECIA, EGIPTO, ARABIA, PALESTINA SIRIA Y TURQUIA



Los 'Viajes de Alí Bey', una mirada desde el rigor a un mundo prodigioso

http://www.diariodesevilla.es/article/ocio/1432425/los/viajes/ali/bey/una/mirada/desde/rigor/mundo/prodigioso.html

Almed publica las crónicas de Domingo Badía, un científico español que recorrió África y Asia con la identidad de un príncipe abasí
Braulio Ortiz sevilla 
zoom

Una tarde de julio de 2010, el escritor afincado en Marruecos Roger Mimó (Sabadell, 1962) finalizaba una larga y exhaustiva travesía que había emprendido años antes con el propósito de trazar los contornos de una figura esquiva, contradictoria y fascinante, la de Domingo Badía Leblich o más concretamente la de su álter ego Alí Bey. Ante su tumba, el investigador sintió que había llegado el momento de divulgar los miles de datos que había recopilado "por una docena de países y tres continentes" y que le ayudarían a desbaratar los malentendidos que rodeaban al héroe. "¡Había tantos temas por aclarar y se habían acumulado tantos tópicos a lo largo de doscientos años!", exclama Mimó, que se sirve de un arsenal de notas a pie de página, fotografías y mapas actualizados para proponer una nueva mirada a los Viajes de Alí Bey por África y Asia, un libro en tres tomos que aparece de la mano de la editorial Almed y que por primera vez desde 1814 incluye el texto completo escrito por el autor.

Los Viajes... ofrecen la crónica de las expediciones que Alí Bey realizó entre 1803 y 1808, que le llevarían de Marruecos a Turquía y a escalas como Trípoli, Alejandría, El Cairo, La Meca, Damasco, Jerusalén o Alepo, entre otros destinos de los que este hombre ilustrado ofrecería valiosísimas descripciones. Entre otros hallazgos, la última edición de su obra determina el verdadero itinerario que siguió este viajero, corrigiendo algunas imprecisiones en los mapas y reproduciendo con mayor calidad planos que en las anteriores publicaciones españolas eran, advierte Mimó, "prácticamente indescifrables".

Entre los equívocos que han desvirtuado la percepción de Alí Bey destaca su trabajo como espía al servicio de España. Fue Godoy quien financió el proyecto con el que Badía podría desplazarse, y a cambio le encargaba al explorador una misión política. En realidad, el encargo se limitaba al ámbito de Marruecos, que como señala Mimó no le tomaría al estudioso más que una cuarta parte de sus estancias en el extranjero, pero aquel episodio tendría un insospechado peso en el perfil con el que Bey pasaría a la posteridad. Su labor como agente "jamás debió hacer sombra -como haría en todos los prólogos, críticas y comentarios desde 1836 hasta hoy- a la inmensa labor científica desarrollada por el viajero". Es cierto que Bey "ejerció como espía una temporada", pero estamos ante una personalidad poliédrica que abarcó un inmenso espectro de actividades y que entre otras ocupaciones fue "funcionario, científico, bibliotecario, general de brigada, traductor, intendente y dramaturgo". Su sobresaliente capacidad intelectual y su dominio de las materias más diversas se refleja en numerosas escenas del viaje, como cuando asegura haber demostrado con razonamientos ante un astrónomo de Fez que "la práctica de la astrología es un pecado". El supuesto príncipe abasí manejaba su sabiduría ante su público a menudo con cierta insolencia: Mimó describe a Badía como un tipo "con un carácter y una testarudez excepcionales", alguien "soñador e irresponsable, capaz de comprometerse en quiméricas empresas sin saber muy bien cómo llevarlas a término y confiando sólo en su propio temperamento y su capacidad personal como garantías de éxito".

Uno de esos tópicos que el prologuista y editor de los Viajes de Alí Bey no comparte es el de que Domingo Badía fuera el primer cristiano que penetró en La Meca. Las investigaciones precedentes empujan a Mimó a pensar que cuando en 1807 Bey llega a la ciudad santa ese hombre "tenía mucho más de musulmán que de cristiano, aunque probablemente seguía siendo deísta en el fondo de su alma" y albergaba pesar porque también en el islam "las ceremonias exteriores del culto hubieran prevalecido por encima del fondo de la religión".

Otro de los frecuentes dardos que suelen lanzarse contra Badía es que su narración carece de veracidad, como han apuntado entre otros Goytisolo y el arabista Salvador Barberá. Pero Mimó dirige sus esfuerzos a demostrar lo contrario: que "la precisión científica de Badía en sus descripciones resultaba casi obsesiva". Hubo dos cuestiones en las que el viajero escondió no obstante la realidad, dos aspectos que no hacen sino añadir complejidad a un individuo ya de por sí lleno de luces y sombras: en lo referente a la misión encomendada por Godoy y en sus relaciones con mujeres, que Badía se guardó por respeto a la esposa que había dejado en España. 



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