sábado, 16 de febrero de 2019

POESÍA: LEYENDO A UN POETA QUE ME ERA DESCONOCIDO III

Dice que encontró el amor,
que lo cuido con mimo,
que sabía que era amor
porque los besos sabían a hogaza de de trigo.

En aquel pueblo el amor
salía de paseo los domingos
por una larga avenida
calvario con sus cruces
a veces interrumpido
por la llegada de los quintos
corriendo con sus macutos
en busca de sus amadas
que los esperaban siempre en los mismos sitios.


Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: LEYENDO A UN POETA QUE ME ERA DESCONOCIDO II

Se marchó el autobús
fue el último
de aquel domingo
en que llovía
y la tasca cerrada
por descanso
de sus dueños chinos
no daba ese día cobijo,
a quienes volvían cargados de estímulos
de paso por una calle con un gran edificio
que tenía en la fachada un aviso:
Central eléctrica, PELIGRO.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: LEYENDO A UN POETA QUE ME ERA DESCONOCIDO I

Todo tiene cabida en la nevera
de tres pisos
que en la cocina de una casa
se convierte en un refugio.

No tiene sentido
escribir un poema
hablando de un frigorífico
a no ser que allí dentro congelado
dejaras escondido algún suspiro.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: A HELGOLAND PEQUEÑO PARAÍSO III


Ellos no saben cuando volverán,
no entienden de mares enemigos,
ellos salen con lo puesto,
ellos se lanzan a los caminos
que llevan a otros destinos.

Ellos emigran
y ellas hacen lo mismo,
siempre para las mismas fechas
aprovechando la llegada de los fríos,
salen a ver mundo.

Están marcados a hierro
y se quieren quitar de encima ese distintivo
que hace a los seres humanos libres
aunque no alcancen su destino,

El último barco sale,
es domingo,
queda la playa desierta,
y sobre la arena confundidas pisadas de pies desnudos.

En Helgoland hay refugios
para aves,
alijo de piratas son sus nidos,
algo así como hoteles de tres estrellas,
con miras al océano profundo.



Autor: José Vicente Navarro Rubio


POESÍA: A HELGOLAND PEQUEÑO PARAÍSO II

Entre conflictos
se divisa la isla
sumisa en el desprecio de guerras pesadas
que hicieron de su suelo
cráteres abiertos
que sirven para plantar recuerdos.

Hoy hablar de aquello
de todo lo que tiene que ver con el pasado
no importa
y así en lo cierto
continúan volando las aves
son objeto de las trampas y cebos
en Helgoland, isla, en un mar adentro.

Nombrar, quiero,
esa isla
rota, por fuera y dentro
en manos de quienes la poseen
laboratorio al servicio
de algún plan secreto.

Traer hasta aquí el roce de las olas
rompiendo contra el suelo
su mundo interior
casi siempre lleno de quejidos y lamentos.

Necesito las llaves de ese pequeño islote
ser el barquero
de la última barca
llevando y trayendo todo aquello
que convierte a la isla en un gran verso. 

Debe haber en algún lugar concreto
ese cordel que sirve de entendimiento
entre la isla 
cual otros la conocieron
y tal como ahora es
cuartel del frío en todos los otoños e inviernos.

Es preciso hacer de la isla
la casa de las aves que escapan de sus encierros,
lugar concreto,
donde lo efímero
sea algo así como un gran barbecho
en el cual solo crezcan los liquines y helechos.

Es una estrofa lo que veo y siento,
de un gran poema
y en sus versos
el ardor de los grandes guerreros
saliendo de sus tumbas
y combatiendo
por la isla, 
monumento, 
hogar de antepasados
que en ella nacieron.

Necesito saber que estoy en lo cierto,
que la isla existe,
que grandes batallas la convirtieron
en un monumento,
que en ella viven las aves que se comen los remordimientos,
que de ellas salen anilladas
llevando en sus picos sujetos pócimas y medicamentos
contra los males del mundo entero 

Necesito, tocar,
el duro cemento de su puerto,
allí donde las hormas de los zapatos
dejaron improntas que no borra el tiempo.

Y me iré
sin más peguntas
que las que llevo dentro,
así sean las dudas
los pilares que hacen pequeños a los pueblos,
y me serviré para ello
de lo que aprendí y atesoré a lo largo de los años
desde mi nacimiento.

Autor: José Vicente Navarro Rubio


POESÍA: A HELGOLAND PEQUEÑO PARAÍSO I

Helgoland fue un sueño
algo así
como si las aves del paraíso
tuvieran parada y fonda
en ese lugar perdido,
tan hermoso
y tan escondido
que en los mapas que señalan los lugares del mundo
solo se ve un punto.

Encuentre usted
el lugar.

¡Diga donde está el sitio!
Coloque sobre un mapa mudo
las coordenadas precisas
y rotule
con grandes letras, color violeta oscuro
un gran círculo.

Vuelan las aves
y se dejan caer
sobre las grandes peñas y precipicios
de una isla convertida
en observatorio preciso.
Así
sin más que hablar
pongo ejemplo de lo que digo,
en Helgoland surgió
el principio
de la vida sobre el mundo.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

viernes, 15 de febrero de 2019

POESÍA: PARA CUANDO LLEGA LA DULA (X)


Amaneció a su manera
a través de la persiana
como si fuera
una cebra
la que se deslizaba
camino de la cama
llevando en su cabeza
una gran candela.


Sin prisas entraba en la estancia
fría
como tomates en samuera
golpes de luz
rellenos de presencias,
del hablar de las gentes en las aceras,
del ruido y de los acordes
de vehículos de dos y cuatro ruedas.

Se presume a las 8:30
que es buena hora
para dejarse caer de la cama
y volver a ritmo de pandereta
a lo normal de los días
y a la mucha paciencia
de quienes se ven sometidos
por la fuerza de la vida que se contiene en las venas
a una existencia
tan agradable
que si no fuera por ella,
nada de lo que hacemos valdría la pena.


Apunto en una libreta
pequeños detalles
no fuera
que ya el día dominando
a astros que se marchan de nuestra cotidiana presencia
la justicia que se espera
de quienes escriben detalles insignificantes en apariencia
solo sirviera
para hacer del día
este poema,
y no se mostrara la grandeza
de nuestra persistencia
en el dominio de la naturaleza,



Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESIA: PARA CUANDO LLEGA LA DULA (IX)

En aquel cine
olía a cerveza
gaseosa con espuma
y a corral con ovejas.

Tenía el cine
una pantalla grande
como una cama llena
de sábanas blancas
extendidas a su manera.
tenia estufa
y taquilla
con su taquillera
enfundada
con una gran bata
llena de manchas y en una sala pequeña
una letrina
donde mear a la carrera
antes de que comenzara la película
con su león rugiendo
en mitad de un salvavidas de caucho y tela

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESIA: PARA CUANDO LLEGA LA DULA (VIII)

A la noche le sobra
su luna llena,
la melancolía que trasmiten
las farolas que iluminan las penas
y el caballo de cartón de la feria.
Con el negror
que baja desde el cielo a la tierra
se van a la cama
los animales que viven en los tejados
de las casas viejas
y se llevan
en sus ojos que todo lo contemplan
las vivencias de los días
en que acuden a la verbena
gentes vestidas de largo
ellas con faldas que les tapan las vergüenzas
y ellos con chaquetas de mil rayas
algo así como una cebra.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESIA: PARA CUANDO LLEGA LA DULA (VII)

La escopeta vieja
tras la puerta
anclada en el pasado
a la espera
de que venga
quien hace con ellas
calderilla
con no más valor que una peseta.

El patio con su alberca
donde los patos
lavan sus impurezas
y
no me olvido
del aljibe con su tapadera
garrucha
colgada
como si fuera una percha
y cubo de latón
con que saciar la sed de las bestias.

Por la ventana asoma
un geranio
del color de las noches negras,
verde que lo fue
ardió lleno de penas
y así toca
hablar de la gorrinera
que espera
un nuevo inquilino
quizás sea
el que ha llegado a la plaza
en una gran furgoneta

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESIA: PARA CUANDO LLEGA LA DULA (IV)

Y en la cómoda la fotografía de ella,
el estuche de las gafas,
pastillas para aliviar el dolor de cabeza,
una navaja de cremallera
y cuchillas de afeitar
con su brocha y elixir con sabor a menta
Así pregona el alguacil
la buena nueva,
llegan
los payasos
en grandes bicicletas
repartiendo entradas
para la velada del día de fiesta
Con todo
no cierra
el droguero
su tienda
pues en ella vende
todo lo que quiere su clientela
entre ello
colonia a granel,
jabón de los de la abuela,
aceite de recino,
velas,
parafina
y si se le estropea la chaqueta
botones de marinero
con ancla, pito y escarapela.


Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: PARA CUANDO LLEGA LA DULA (VI)

Lanzadera
la caña de pesca
se proyecta
sobre las grandes sombras
de las verdes hierbas
que se alzan allí
donde las truchas se muestran
del color de las aguas
tan frías
que la corriente se para por culpa de ellas.


Río
que agua lleva,
estela,
casi zoca,
la vertedera
es del mulo
y del surco
algo así como una verbena.


Pajar
con pajaritas
que revolotean
cerca de las vigas
de madera
entre nidos
seca
la mirada de mi abuela
con su espuerta de esparto
y dentro de ella
algo de leña
con la que alimentar la chimenea
en los inviernos de todas las épocas


Revolotea
la chispa
ella se deja
llevar
por la corriente de aire
que juega
con las pavisas
que se proyectan
cual fantasmas saliendo de fiesta 


Autor: José Vicente Navarro Rubio




POESÍA: PARA CUANDO LLEGA LA DULA (V)

Si era la pastora
¡que bella!
con sus calcetines de lana,
con su rebeca
de manga larga,
albarcas de tela,
pañuelo de seda
sobre la cabeza
y una sonrisa
de oreja a oreja


Ordeñaba a las ovejas
con gracia
y
gentileza
del pastor
que desde cerca
observaba 
con mirada de hiena
aquellas manos suaves
que con tanta delicadeza
cogían el pezón
y sacaban con paciencia
leche tan fresca
como el agua de la torrentera
cerca del pinar de la condesa.

Pan tierno
hogaza
y tienta
la noche con su manto,
la mañana con lluvia de seda
los andares de la tarde
que llevan 
al casino
donde habitan
los vinos en las cuevas 


Resumiendo
se come las letras
y queda 
la sopa tan boba
que una tortuga se alegra
por aquello
de no ser ella
la tonta del bote,
el bobo de la Carrera


Autor: José Vicente Navarro Rubio


POESÍA: PARA CUANDO LLEGA LA DULA (III)

Eran blancas
todas ellas,
eran
del color
de la lana
que cardaba mi abuela
con ayuda de una rueca.

¿Y que?
solo son penas
dijo ella,
mientras lavaba la ropa
y tendía las camisetas
sobre los juncos verdes
de la era
que había en el Pocillo
camino de la carretera
que llevaba a la Moraleja.

Bajaban
mascando penas,
moliendo hierva,
mirando de reojo
tragando saliva seca.
Eran
todas ellas ovejas,
alguna cabra
y cabritos de patas secas
que un perro
pintado de negro
con cara de pena
guiaba
por donde quería
camino 
de la cuesta
que llevaba hasta las eras.


Redoblaban las campanas
gemían ellas
ya la procesión pasada
y una virgen casi de cera
en su altar sujeta
no fuera el caso
de que se fuera a tierra.


Es la tristeza
como una doncella
que se viste de largo
que enseña
hasta allí donde otros esperan
ver algo más
aunque solo sea
con el rabillo del ojo
una perdiz en la despensa


Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA; PARA CUANDO LLEGA LA DULA (II)

Ronquido seco
tiembla
la garganta
se desespera
quien sin saber
lo que le espera
pulsa las teclas
con tal de que nazca un poema

Por qué
tal cual
que pena
la peonza
en la plaza
da vueltas
mientras se hace el pelo ella
mirando de reojo
a través de unas rejas


Así 
sin más
y
ella
la paciencia
tan cerca
haciendo aguas
no fuera
que naciera de culo
la criatura
y en el parto muriera.

No es no
así cualquiera
saca cuentas
a sabiendas
de que la suma es imperfecta
y la resta
por no decir más
menos de lo que cuesta
cerrar una ventana
mientras se abre una puerta

Autor: José Vicente Navarro Rubio


POESÍA: PARA CUANDO LLEGA LA DULA (I)

Ahora no vivo quizás las horas solo sean
papel de fumar
en los labios secos de un poeta.


Fue por ella que en la noche
la oscuridad
construyó a medias
un bosque de sarmientos
con sus cepas
uvas translucidas
piel negra
menea el burro
su grandes orejas.


Y sintió
casi rayo
cayendo con fuerza
el aullido
palabra seca
en el risco
de la montaña que se alza
en la alta sierra
casi una tormenta.


No entiendo
quizás sea
que ella trae
cerca
su alma repleta
de buenas noticias
solo quiero 
que no sean
la  lluvia por castigo
y el calor como pena

Autor: José Vicente Navarro Rubio






jueves, 14 de febrero de 2019

POESÍA: DE TRASLADO EN TRASLADO (XI)

todo fue tan exagerado
que si las urnas,
que si los caballos,
que si los gobernantes
desgobernando,
que si las fuerzas de seguridad
ahuyentando
a los ciudadanos
con métodos sacados
de un viejo libro
denominado totalitarismo a grades rasgos,
que si todo esto
sirve para algo,
supongamos que sí
y en todo caso
digamos
que somos así como nos han criado
y en esto todos tenemos asimilado
que lo nuestro en concreto
descansa sobre pilares desgastados
que hacen del edificio
que sea como un barco
en un mar crispado

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE TRASLADO EN TRASLADO (X)

Así queda plasmado
lo que hacemos y contamos.
Unos tras otros
se van juntando
las silabas
y así sumando
aparecen las palabras
que se van entrelazando
de tal manera
y con tal ritmo exacto
que todo sirve para que nos  vayamos enterando
que hay alfabetos pensados
para que los seres  humanos nos entendamos.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE TRASLADO EN TRASLADO (IX)

Efímero es el descanso
pues siempre al otro lado
de la habitación
en la cual se encuentra uno vegetando
cual oso en un invierno
en la osera adelgazando,
hay un taburete esperando
a que uno se alce
y antes de salir andando
apunte en un cuaderno
aquello que irá realizando
a lo largo de la jornada
denominada labore: trabajo.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE TRASLADO EN TRASLADO (VIII)

y así
años tras años,
lluvias,
tormentas
y relámpagos
llegan las noches
con sus descansos
y surgen
como si fueran aguas de un encaño
las mañanas
y con ellas
otra vez el bullicio brotando
en las calles
de la ciudad
en la cual paseando
se encuentra siempre un instante
para pararse destemplado
y mirar en cualquier cristal ahumado
las sombras de las dudas
que van marcando
a quienes viven pendientes
de los años que van pasando en un calendario.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE TRASLADO EN TRASLADO (VII)

Caen los olvidos en grandes sacos
de gentes dispuestas
a seguir el relato
de todos aquellos que siguieron los mismos pasos
antes de darse cuenta
de que estaban equivocados
y que no hacían nada
para salir del sarcasmo
al cual se ven abocados
desde el principio de los tiempos los seres humanos.

El olvido nos protege
y con el trabajamos
como si fuera nuestro mejor amigo
empeñado en derruir todo aquello
que sirve de bálsamo
a quienes miran el futuro con ojos desgarrados.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: A TIENTAS (X)

Claudicamos,
si fuera posible
a todo  aquello que llevamos
prendido del alma,
es decir de los sentimientos malsanos,
para así quedarnos
como el niño recién nacido
de toda culpa exculpados

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE TRASLADO EN TRASLADO (VI)

Digamos
por ejemplo que el mundo no es de mi agrado,
que se mueve
entre convulsiones que lo hacen malsano.

Digamos
que fuimos entrenados
para aguantar más de lo posible
con tal de no caer arrodillados.

Digamos que todo pasa
que llegado el momento de leer un salmo
nos vestimos de clérigos
y a Dios la voz elevamos.

Digamos que las guerras
son algo así como un regalo
de los reyes a sus vasallos
para que se sientan si cabe más tiranos.

Digamos lo que tu quieras
y si fuera posible comenzamos
con sentirnos libres
y si pudiera ser relajados.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE TRASLADO EN TRASLADO (V)

En tanto en tanto
las hojas de los árboles de aquel prado
menean sus ramas,
sus hojas se van
por el espacio bailando,
crujen los troncos
vuelan alterados
las parejas de aves
que construyen sus nidos
en lugares alejados
de las miradas de las rapaces y de los seres humanos.

Autor:José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE TRASLADO EN TRASLADO (IV)

así es,
así fue contado
el hecho relevante,
la conquista de un enamorado
de la vida
y de lo que esta le iba dando,
tan solo años,
vejez en tanto
las sienes plateadas,
las canas marcando
y las ojeras de pata de gallo
le daban un tono distinguido
de señor entrado en eso que se llama
la edad de los dinosaurios.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE TRASLADO EN TRASLADO (III)

Cogí el autobús a la misma hora
ya el frío entrando
por el escote de la camisa
en mis huesos congelados.

Caían silencios a cántaros
en esa avenida
situada en un plano
que traslada a los vehículos
de un lado
a otro lado.

Anónimo
y como tal olvidado
viaja el huésped de la ciudad enamorado
camino de lugares
que lleva grabados
en su mente de ser humano.

Autor:José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE TRASLADO EN TRASLADO (II)

Ni verdades ni mentiras
así comienza este relato
de hechos consumados.
Comenzamos 
con la toma de Jericó,
continuamos 
con la rebelión de las masas,
nos congratulamos 
con la caída del  muro de Berlín,
repasamos 
la toma de Estalingrado
y así nos vamos refrescando
de detalles olvidados
que tienen que ver con grandes hechos 
de la historia
que pasaron
 en la vida de nuestros pasados.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DE TRASLADO EN TRASLADO (I)

En esto de volver la vista el pasado
hay algo de eso que se llama
tocar las narices a un payaso.
Uno se da cuenta
de que el pasado está colmatado
de risas y llantos,
alegrías a kilos, tristezas
y por si fuera el caso
un poco de cada
misterios que se descubren hojeando
una y otra vez las páginas del libro
que uno fue fabricando
a lo largo de los años.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

martes, 12 de febrero de 2019

POESÍA: A TIENTAS (IX)

La movida madrileña
es algo así
como el título de una canción vieja
dejada sobre una mesa
para ser cantada en tiempos de Cuaresmas.

¿Qué quedó de ellos?

¿Qué fue de ellas?

Si el pasado fuera
moneda de cambio,
si se pudiera
resucitar
el espíritu que reina
en el corazón libre
de quienes fueron estrellas
de su propia existencia,
quizás nos daríamos cuenta
que en mitad del torbellino
de la movida madrileña
había algo más que canciones
consumidas tal hierba fresca,
quizás supieras
que la libertad
reinaba en aquellas bandas de artistas
enmarcados dentro de una tela
tal cuadro póstumo, recuerda.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: A TIENTAS (VIII)

Se completa el álbum
el disco lleva
en la noche de la ciudad ciega
de puerta en puerta,
ellos son los cantantes
que llenan
sus vidas
de pasiones que si se cuentan
sirvan para explicar
cuestiones que no entran
en ningún tratado que hable de nuestra existencia
sobre el planeta tierra.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: A TIENTAS (VII)

Me robó el corazón
una canción llena
de los sabores que lleva
la juventud,
quieta,
ya tras una esquina,
al otro lado de una gran cuesta.

Sombrero de vaquero
sobre la cabeza,
sin espuelas,
lame su voz
una canción tierna
que habla de la ciudad
como si fuera
la querida a la que ama en todas las noches de su existencia.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: A TIENTAS (VI)

Las Grecas
suenan
a tormenta,
en tiempos de algoritmos,
aritmética vieja,
torpedo de pólvora seca
con cebo sumergido
en las aguas frías de los océanos de la tierra.

Cantan ellas,
a dúo
suenan,
sus gargantas rotas
por culpa del polvo de las estrellas
son algo así como el áspero  desierto de Las Vegas.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: A TIENTAS (V)

La guitarra sin púa,
así sus cuerda
canta ella,
la chica de boca llena
de palabras hermosas,
poemas,
así  la guitarra suene
a vasija de agua llena,
a quejido de muerte,
a grito de auxilio en una tormenta,
la voz de ella
es en la noche
sin luna llena
una moneda
con que comprar tiempo a la siesta.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: A TIENTAS (IV)


Solamente muero los domingos,
tras la siesta,
dulce sueño,
impaciencia,
¿qué tal?
así comienza
la marcha atrás
de un día de fiesta
volcado hacia un lunes,
con todas sus fuerzas.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: A TIENTAS (III)

El aroma de las fresas
tienta
a quien sabe lo que le espera
en mitad de la noche
esperando con impaciencia
que el sueño se convierta en esa venda
que de descanso a quien en la cama espera
la suave venda
de la oscuridad sobre sus ojos,
tal cual tela negra.

Autor: José Vicente Navarro Rubio


,

POESÍA: A TIENTAS (II)

Lamento no ser más
como las piedras
duro
a la hora de componer un poema
y no llamar a las cosas
por su nombre,
el por qué es así
no vale la pena
sacar de todo esto cuentas.

De verdad que no vale la pena
soñar
que si fueras piedra
te resbalaría por fuera
todo aquello que marca
al hombre que se nutre de lo que la vida le deja
en el poyo de la puerta.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

domingo, 10 de febrero de 2019

POESÍA: TIENTA (I)

Y cuando todo pase
y la memoria solo sea
el suspiro de un ave en las fauces de una ballena
que dirás de aquellos otros tiempos
en que corrimos por las arenas
de las playas perdidas
de un lejano, ya, ahora, planeta.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: NO RENUNCIO A NADA XI

¡Oh!
recoge el algodón,
con mano suave
su alma se elevará  al cielo,  Señor.
Las espinas duelen,
el látigo canta
una vieja canción.
Pide sangre,
ya el dolor,
presa del cuerpo que lo poseyó.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: NO RENUNCIO A NADA X

Toma lo que quiere
su cuerpo no reclama
más pasión
que unas palabras.
En el silencio
de unas tierras
de odios sembradas
el poder canta
salmos de Dios
que en las iglesias sirven de enseñanza.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: NO RENUNCIO A NADA IX

La punta del látigo,
espada, metralla,
dulce de calabaza,
con todo siempre se alcanza
la meta alcanzada.

Ojos de rayo,
suenan alabanzas,
en el día del Señor
canta el negro
mientras su amo se abalanza
sobre el esclavo que reclama
una justicia que le es negada.

Autor: José Vicente Navarro Rubio
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