lunes, 20 de agosto de 2018

POESIA: EL MAR COMO MORADA


El mar no es nada
solo la silueta rota de una estrella,
el sol en llamas,
una voz callada,
el beso de una mujer, la amada,
la muerte llena de extrañezas,
el por qué de una pregunta,
la admiración por una ola arrojada en la playa

El mar no habla,
ni siente,
ni piensa,
ni mata,
es la soga del ahorcado,
el grito de quien se llena en su interior de agua,
la sal diluida en la garganta,
la paz de quien a su vista descansa.

El canto del mar es otra cosa

y en su llamada se llena de contenido una palabra
así los marineros se lanzan
en pos de un claro fin, 
en sus viejas barcas,
ya la mar brava 
clamando un tributo
que se paga
en los anocheceres 
para cuando las corrientes anclan
las embarcaciones en las costas acantiladas.

Un mar bravo
se lanza 
sobre quienes sobre las barcas
son algo así 
como una caña
en mitad de una ventisca
con sus cuerpos y panzas
danzando en los vacíos que se llenan de la palabra nada

Y a pesar de ello se vuelve
otra vez,
mil veces si hace falta,
a navegar en pos de nuevos horizontes
allí donde nadie osó nunca a poner su mirada.

Viven inmersos en aventuras
los marineros
de todas las edades y patrias,
el mar como hogar
y si hace falta
como tumba fría
con no más flores que las que se lanzan
sobre las aguas,
ya la sonrisa petrificada,
ya los huesos pastrificados
y perdida la mirada
como si en su interior navegara un gran pez  esperando su venganza

Tu antes que nada
y así vendrán otros días
y así si hace falta
el mar como fuente de conocimiento
nos encanta con su mirada,
la del pez que se siente presa,
la del alga,
la de los grandes monstruos
de los cuentos y fábulas

Ahora la mar en calma
y sobre sus aguas
quien navega
siente las nostalgias
de los otros días
en que en el mar se buscaba
esa paz que solo  se encuentra
allí donde el mar muestra su mejor cara

No, ahora no me falta
y noto su tacto,
el del agua,
sobre mi cara
ya las olas llegando
en manadas
como si fueran toros bravos
sobre las playas.

Fiel es
y tanto a él se le canta
que el mar
si volvemos la mirada
es padre de culturas
que con el viven cual mercenarios sin patria.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

domingo, 19 de agosto de 2018

POESÍA: HOMERO Y EL MAR ENTRE COLORES BLANCOS Y NEGROS

En sus misterios, profecías de un viejo ciego,
Homero le cantaba, al mar, solo al mar,
Homero el viejo, poeta, ciego.

Oler de tus aguas, el salitre ascendiendo
como un vaho, como un perfume lleno
de los nutrientes que Homero convertía en versos,
el mar se rompe en los acantilados de mi cuerpo.

Ya el sol saliendo
y el mar y cielo
en los ojos de un poeta ciego
blanco y negro,
me pregunto por qué para Homero
el mar solo era un lugar de encuentro
de los viejos guerreros en las batallas muertos.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: EL MAR ES LA ETERNA NOCHE CORRIENDO


El mar es la eterna noche corriendo
entre abismales grutas,
aguas de opacos espejos
en los ojos de los peces
algo así como un cristalino nublado por un mal sueño.

La mar solo sabe de eso que se llama ser madre y padre,
es su lamento
el aullido de un coyote viejo,
en su guarida relamiendo
las heridas de sus hijos muertos.

El mar se siente ligero
en sus avances y retrocesos
cual ejercito
de un Napoleón combatiendo
en las frías estepas cubiertas por el hielo.

Autor: José Vicente Navarro Rubio


POESÍA: EL MAR COMO MISTERIO DE LO QUE FUIMOS, SOMOS Y SEREMOS

No cabe en ti la presencia del día
algo así como un encuentro
entre viejos amigos que se sienten unidos
por un mismo deseo.
El día con su alegre rumor ascendiendo
y el mar como misterio
de lo que fuimos, somos y seremos.
En él nace aquello
en lo que creemos
la vida surgiendo
y la muerte en todo instante acechando tras cualquier repecho.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: DRAGUT Y SU RECUERDO

Una cueva
con su corazón abierto
en el acantilado de un mar violento.
Batallas de otros tiempos
la cueva nos enseña su interior lleno
de viejos recuerdos.
Piratas con ropa de terciopelo,
garfios de alambre,
botas de cuero,
aguardan su momento
a que se abra la puerta
para ser objeto
de la admiración falta de respeto
de turistas que solo entienden lo que ven escritos en determinados letreros.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: TRAE EL MAR UN RUMOR LIGERO

Yo que no surqué los mares,
casi cemento,
me siento marinero,
ola, aguacero,
en los confines de las aguas dentro,
chubasco, rayo y tormento.

Trae el mar
un rumor ligero,
poemas relamiendo
la piel curtida de un anónimo marinero,

Mar y viento
cuanto siento
no ser del mar
algo más que quien escribe de ella algún que otro verso.

Autor: José Vicente Navarro Rubio


POESÍA: NO HAY SOL SIN CIELO

No hay sol sin cielo y estrellas
en el firmamento.
No hay agua sin el reflejo
de un azul envuelto
del azote de las olas
ascendiendo
hasta allí donde se rompen los deseos
de Anfitrite  lamiendo
la piel de Poseidón,  Dios poseso,
amante de los suyos, de los mares vigilante eterno.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: MAROMAS, SOGAS Y CEPOS

Maromas, sogas y cepos
duermen
un sueño eterno
ya el sol cayendo,
ya el frío entrando en sus cuerpos.
Todos ellos aparejos
quizás ese sea,
vuelan sobre ellos
aves que vienen desde lejos,
su descanso eterno.
Quizás solo sea
un instante
en un viejo puerto,
eso
que llaman los guerreros
la calma después de la batalla
y tras ella,
así lo presiento,
vendrá otra vez el comienzo
del arte de la pesca y de la lucha del hombre contra los elementos.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: SOBRE LAS ROCAS DESTELLOS

Sobre las rocas
se ve el mar creciendo,
entre espuma
blancor y saltos hacia el cielo
se alza
y rompe
sus huesos,
escamas dulzor de caramelo,
cuerpo desmembrado en deseos,
contra el arrecife, entre destellos.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: LOS VIEJOS RECUERDOS DE LOS MARINEROS

Tampoco
con ello
no es la luz
lo que veo.
Siento
las tinieblas
y los viejos recuerdos
de los marineros
en cantinas
y cementerios
leyendo sobre sus labios
de aguardiente sedientos
como el mar se comía
a quienes sobre ellos
eran como la mantequilla
que se unta con cuchilla de acero
sobre pan tostado, en los dientes crujiendo.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: A UN MAR SEDIENTO

Desde la costa el mar se muestra discreto,
no esconde su bravura,
no miente cuando avisa
con su alarido a lobo sediento
que  Él es el rey
que se come los cuerpos
de quienes sobre las aguas son sujetos
de esa pasión que solo el mar siente por ellos.

Autor: Jose Vicente navarro Rubio

POESÍA: MUEREN EN EL MAR LOS MARINEROS

La muerte vive
y se cobija,
es su encierro
en la casa de unos pescadores,
marineros,
familia de negro
siempre luciendo
con ese atuendo
que marca a quienes poseyendo
los mares y océanos
mueren como los toreros
en días de fiesta en ellos.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: SOBRE UN PUEBLO MARINERO

Es por ello
que en la primeras horas
todavía de negro el cielo
nos encanta el mar
con sus cuentos,
tal prosista de fácil verbo
con sus damas y duendes yaciendo
allí donde un rumor atrayente se eleva directo
sobre las páginas no escritas
de un pueblo que se siente marinero.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: MAR Y VIENTO

No busco en el mar el sonido del viento,
no busco
ni creo
que las aguas sean ese elemento
que en una orquesta suena a soledades
como si los marineros
solo fueran viejos salvajes sedientos
de amoríos frágiles tal cañas sobresaliendo
por encima de las olas
muriendo sobre las arenas blancas
de las playas de los pueblos costeros.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: MAR Y MARINEROS

Roto el instante,
por fuera y por dentro,
la mar que nos llega
con su olor a maresía
con sabor a queso
de ovejas criadas en los pastizales de algas
donde perviven los armazones y cuerpos,
cascos desgajados de navíos de todos los tiempos.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: MADERA DE CEDRO

El viejo barco,
costillas de madera
ya el cedro
roto su corazón,
serrado desde fuera hacia adentro,
tuviera la vida circunscrita
a un hecho concreto,
sobre las aguas ser algo así como el viento
cuando sopla y surca los cielos.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: NO HAY MAR DESIERTO

No hay mar desierto
ni la arena es su elemento.
Vivos ellos
son la estampa
que rompe el corazón de acero
de los viejos bucaneros.

Autor Jose Vicente Navarro Rubio

POESÍA: SOBRE LAS AGUAS EL REMERO

Y fue en el agua un silencio
lo que llamó la atención de quien sobre ellas iba,
mentiría si no digo
cuatro o más cosas en este instante.
Así predigo
borrascas y aguaceros,
silencios que matan,
calladas del remero,
solo él sabe de esto,
del sufrimiento que supone surcar los mares,
rompiendo el cuerpo
del agua, sobre las que navega el viajero.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio


martes, 14 de agosto de 2018

POESIA A ESE PRIMER TRAIL NOCTURNO DE CULLERA: EL 25 DE AGOSTO DE 2018

Cartel



Del llano a la montaña
se asciende
por una senda que se abre
sobre unos  corrales
y calles
entre rocas
y matas de plantas 
que sienten
la llegada de las corredoras
y de los corredores
pisando fuerte.

De transito hacia una torre
en la Cullera "Sucronense"
la luna se mece.
Ella sola 
sabe
que en el destino
la noche huele
a amores perdidos
de enamorados amantes.

Moran en ella,
torre
madre de todas las torres 
en su alma arden,
amores
que ya no se sienten
y llega
como si en la noche
Dios 
tuviera parte
un Víacrucis
entre curvas que ascienden
hasta allí donde se vuelve
a dar la vuelta a la montaña,
con su cintura de mimbre
entre chumberas e higueras
así se recorre
esa senda que nos guía 
más allá de donde
la montaña vuelve
a ser un camino asfaltado
entre chalets y calles,
y así 
con la vista en el Faro
la noche
es luz apagada que se siente.

Paso tras paso
se vuelve
a subir
por una  pendiente 
que tiene
un final agradable
entre fortínes, 
y castillo
con sus duendes.

Otra vez 
se llega 
a ese zig zag, 
a esas horas agradable,
con sus 14 estaciones.
Senda que se come
la ladera de un monte
que da con sus dientes
sobre  un mercado,
zoco de tratantes,
ya Cullera 
con olor a fiesta,
ya en sus calles 
rumores 
que indican ese punto final 
a un trail,
25 de agosto,
el primero que en su noche, 
sabe a algo más que a deporte.

Autor de la poesía: José Vicente Navarro Rubio

sábado, 11 de agosto de 2018

POESÍA: HIJOS DE LA MISMA TIERRA

No eran rojos
ni blancos,
ni eran
azules ni verdes,
no iban pintados
ni por dentro
ni por fuera,
solo eran
como las hojas de los álamos
juguetes de guerra.

En los malos tiempos
los colores eran
algo así como banderas
por las que luchar.
                            Eran
en todas aquellas tierras
los blancos y los rojos,
azules y verdes
hijos de la misma tierra,
como las hojas de los álamos
creciendo en una ribera.
                             Eran
juguetes de los vientos,
que soplan trayendo tormentas

Autor: José Vicente Navarro Rubio

miércoles, 8 de agosto de 2018

POESIA: LLUTXENT-PINET-BARX ARDEN

Agosto de calor y muerte,
latentes
los incendios que corren
entre laderas llanos, montañas y montes
se tiñe el horizonte
de un negror que asciende
por allí donde las llamas se comen
el alma de la flora y fauna salvaje.

Avanza,
un ejercito se mueve
y así la tierra es
el frente de un gran combate
donde todo lo que se ve muere.

Sigue la lengua desbastando,
su color es el de siempre,
oro que tiñe de miseria los espacios
por los que corre,
todo lo que toca se convierte
en tierra quemada en la que emergen
troncos sin vida de longevos árboles,
casas quemadas,
animales sobre el suelo no más que cuerpos sin vida,
ya en ellos inexistente el don que los hace fértiles.

Barx,
allá en sus cumbres
huyen
las águilas que se alejan
de las peñas, tal sabiendo que la muerte
habita en aquellos lugares
donde ellas eran algo así como las reinas de un espacio habitable

Muerte,
desde las altas peñas de Cullera,
corre la muerte,
sobre las montañas frondosas
de un horizonte,
ahora inexistente, el aroma de las plantas, el color de las verdes montañas y montes.


Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: AVANCEMOS EN DERECHOS


Es lo mismo estar siempre a la defensiva
Que tejiendo
Un tupido manto
Sobre aquello que tú sufres y es tú lamento.

Será por ello
Que en todas las épocas
Y en todos los momentos,
Vienen y traen con ellos
Los vientos
Nuevas noticias y a veces nuevos inventos,
Asi somos
Entedamos en ello
Como las burbujas de agua
En el suelo, solo eso una explosión de deseos.

Será entiendo
Que la vida sobre el universo
Gira y se retuerce por dentro
Es como si alguien supiera
Lo que va en ello.

Volver la mirada al pasado
Es solo eso
Sentir nostalgias
Por parte de quienes pierden derechos,
Pero no,
Yo no estoy por ello,
Es decir por aquello,
De sentirme más macho
Colocando el dedo
Sobre la llaga
Que nos convierte en cabestros.

Avancemos
Que ellas se vengan en ello,
Que se les reconozcan sus derechos.

Entre el ying
Y el yang
Solo hay eso
Una mano abierta, un beso,
El decir es posible
y si es posible cooperar  con nuestros hechos
a un mundo más igualitario
entre ellas y ellos
“contradicciones ideológicas al lavar un plato. ¿No?

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

martes, 7 de agosto de 2018

POESÍA: DEL LUNES AL VIERNES CAEN LOS DÍAS

El lunes huye a galope.
Incendios que resplandecen
sonrojan sus mejillas.

Se ocluye su vida encerrada en un reloj 
a esa hora maldita
en que la noche ya nacida
es del lunes su flor más marchita.

Llega el martes
y en la sierra los calores continúan
entre brasas y cenizas
desde Cullera ayer se veía
como un hongo gigante,
era nuestra Hirosima.

Un miércoles gandul se arremolina
tan grande en la semana
se dice que cautiva
a quienes esperan algo más de la vida.

Jueves de pasión,
fruta maldita,
tan pequeña la semana el jueves anima
a seguir pensando
en lo mucho que se esconde 
en una semana partida
por tres más cuatro, total siete días.

Buenos vientos llegan
a  lomos del viernes
entre ternuras
se van sumando días,
a un fin de semana entre luces azules y amarillas.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

lunes, 6 de agosto de 2018

POESÍA: DE UNOS RECUERDOS VINO ESTA POESÍA

¿Día de dura piedra
y apagada sonrisa 
que haces 
ya la tarde 
con sus tropeles de nubes
anunciando una noche oscura?

¿Es lo tuyo una muerte repentina?

Y así uno se deslumbra
con la tranquilidad que entra
a través de una ventana 
de paredes blanquecinas,
interior de barro
de paja seca hechas sus costillas,
la casa se resiste a una muerte que se anuncia
así la noche no viniera,
así los días fueran barras de mantequilla
en la boca de un niño, blanca y amarilla.

Vuélvete a los días
de siegas en los campos de esbeltas espigas,
con la plaza llena de transito,
mercado que anima
un agosto que se rompe en sílabas
cuando el calor aprieta
y del pozo de la Veguilla sale arenilla

Autor: José Vicente Navarro .Rubio

POESÍA: EL RÍO JUCAR EN CULLERA CORRIENTE TRANQUILA

En el río la barca enfila
la desembocadura placida
casi las aguas dormidas
siempre las mismas
adornando el río Júcar
de punta a punta.

Entra la quilla
ya el agua mantequilla
y rompe la piel cristalina,
el aliento de los peces,
la luz dormida
que en sus ansias de vida
busca la superficie de una corriente tranquila
en Cullera sepultura.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

POESÍA: LA LUZ ORIGEN DE LA VIDA

Cuando llega el día
se juntan
los dolores de los vientos,
las risas de las corrientes marinas,
las lagrimas de las nubes avanzando camino de las patrias desconocidas
y el clamar de los dioses pidiendo ayuda.

No se retrasa la claror,
no se deja llevar por los cánticos de las cigarras embravecidas
anunciando noches de placidas lunas.

El sol llega
y con el la alegría
de quienes en la tierra necesitan
de la luz origen de la vida.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

POESIA: EL MAR DE CULLERA DESPUÉS DE UNA TORMENTA

El azul del cielo,
agua marina,
barcas diminutas transitan
por un mar dormido,
sencillez que deriva
en una mirada profunda
desde la alta sierra
desdentada y comida
que en la abismal sima se adentra cual cuchilla.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

domingo, 5 de agosto de 2018

POESÍA: HABLEMOS

A veces me pregunto
de que sirve estirar los poemas,
de llevarlos hasta allí
donde de ellos solo fluye
la parte vacía de algo que no existió en ningún momento.

¿Si así fuera
ya el tiempo detenido,
mirando a través de una ventana
solo viera el vacío que crece en el interior de los recuerdos
que haría con aquello
que forma parte de mi vida
y apenas entiendo? 

Solo la voz ronca del viento
trae aquello que uno persigue,
el continuar siendo
la gota fría, 
el calor de los desiertos,
la suave espuma de las olas huyendo 
de un mar posesivo,
negativo en sus adentros.

Si, tal vez solo fuera
lo que persigo, 
eso que se llama, el segundo de un momento,
de gloria, 
saliendo,
como lo hace un rayo de luz
a través de un ojo seco,
ventana de aristas duras, 
cantos de cemento,
argamasa de mil elementos,
entre ellos el espejuelo,
señor de aventuras en un Quijote lleno
de fotogramas de La Mancha
allí donde el terco de un hombre bueno 
se reveló contra los elementos.

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

jueves, 2 de agosto de 2018

LA DELICÁ DE GANDIA SANMARTÍN Y AGUIRRE


A JOSEPH MARCH

La Delicá de Gandia,
muller del Tonto Talala,
cridá a L’Agüela Puala
perque mala se sentía:
hu ouí la Tia Maria
de Benifayó ¿y que feu?
sen aná tirant el lleu,
cap al carrer á cridar
al Sereno d' Alfafar
y al Cabiscól de la Seu.

Mentres tant la Delicá
per obedir á sa mare,
de Fóyos á la comare
a tota presa cridá:
també al Dolor de Secá
que diligent acudí;
y reunits tots allí
el resultat de tot fón
que vingueren á este món
els Besons de Sedaví.

Hiagué bateig y albolót
y se llui la padrina
que fon la 'Infanta Tellina,
y el padrí el Rey Matarót;
á l ú y l' atre monyicót
se li posó el nóm dels Sants
de la pedra y dels Infants
d' Aragó, que allí no estaven,
perque ocupats se trobaven
ab la róba deis jagánts.

Les giques de Cocentaina,
que de ballar molt entenen
y que, segons fama, tenen,
de la donsaina la vaina;
al dolç só de la donsaina
ballaren ab lo Ferrer
de Tibi, que sens voler
ab lo colse á Carracuca
li vá tirar la peluca
en mitj mateix del carrer.

Carracuca incomodat
se va donar á Pateta
y per Geroni y Riteta
fon com un Cristo-Iligat.
Un canonge del Mercat
volgué furtarli el sombrero;
mes no hu consentí el Perrero
de la Séu, y el molt gandul,
fugint, un sèt en lo cul
Ii feu á Nélo el Tripero.

S' asustá el gos de Sant Róch
y desesperat lladrá,
per lo qual el Escolá
de l' Alcora, tocá á fóch;
mirant malparat el jóch
el Alcalde de Fabara
tragué de la lley la vara;
pero se vá fastidiar,
perque li la va trencar
una gica d' Almenara.

Pera acabar la funció
renyiren Tóni y Manena,
l’Agüelo Cuch sentí pena,
plora el Negre del Sermó;
y hasta el Gall de la Passió
mogué tal algarabía,
que fon memorable el día,
perque, de riures cansada,
se morí descostellada

la Delicá de Gandia.

miércoles, 1 de agosto de 2018

POESÍA: EL RÁFOL DE SALEM Y SU ERMITA DE SAN BLAS



Las estaciones son
como el alma del camino,
la tragedia, heroísmo
que lleva por un camino,
zig, zag,
empinado y muy bonito
a la ermita de san Blas
que espera a los peregrinos
con sus brazos abiertos,
e interior lleno de fe en Cristo.

Se erigió la ermita
entre donativos
y su grandeza es
la de esas hijas e hijos
del Ráfol de Salem,
todos juntos,
con la vista puesta desde muy antiguo
en conservar las esencias
que los hacen genuinos.

San Blas
tienta
a sus feligreses
y
parroquianos de turno
y
así ellos se sienten
con su presencia seguros.

Avisa la mañana
que el lugar es de culto
y bajo un soportal de ladrillo,
rojo
de sangre
 como el sudor de quienes trabajan la arcilla
con que se hacen los ladrillos,
llega el frescor
y un buen alivio.

Tres arcos,
de estilo carpanel
invitan a disfrutar
y a sentirse uno seguro.
y no termina aquí el asunto,
pues toca hablar de seguido
de ese campanario cuadrado,
casi de cubo,
templete de cruz de piedra,
así se ve todo su conjunto
en el que las tejas,
sirven de cubierta,
abrigo,
todo el año,
y en los inviernos duros.

Ermitaño,
hubo
y
 a buen seguro
que veló por su ermita
y
 a buen seguro
que aquí vivió en paz
consigo mismo
y
 con el resto del mundo conocido.

Se ven en el interior lunetos ciegos
muy antiguos,
salvo uno,
a través del cual
la luz entra en la ermita
cual afilado cuchillo
para cuando el sol se siente cogido
por aquello que reina en las tinieblas
y tiene un buen estilo.

Así el gótico de la madera tallada
hace que el altar rompa el mutismo
de las horas baldías
en que la noche atrae a las aves
que habitan en este reino diminuto
con bóveda de cañón
y en su sacristía
un cuadro antiguo
con San Blas
y así el santo,
una asamblea
por once veces consecutivas
lo quiso,
es en su ermita
estimado y querido.

Autor: José Vicente Navarro Rubio




POESÍA: LA DELICÁ DE GANDIA DEL PRINCIPIO AL FINAL


¡Quina chica més delicà, si a penes li ha caigut al cap una flor de gesmil!.

Un pétalo de jazmín
Vino a descansar
Sobre la cabeza de una joven
Y de ahí aquello de la Delicá.

Por ser en Gandía
El lugar
Donde dicho suceso
Vino a pasar,
La Delicá es de Gandía
Algo así como un manantial
De ideas que vienen y van.

Es su historia
De contar
Pues el pétalo de jazmín
Era de verdad
Que le cayó encima
En la misma puerta 
De de una casi catedral.

Inés era su nombre
Y como tal
Como "De Cataní" se le solía espetar
Por aquello de ser lombarda
Y concubina
De un tal Juan,
Hijo de Papa 
Y por ello con poder casi papal,
Segundo Duque
Al que había que respetar
En la ciudad de Gandía
Cuna de una familia 
Que en el vaticano 
Vino a reinar.

En la Rondalla de Rondalles
Se le viene a mencionar
Y a partir de ese momento
Se encuentra ya
Circunscrita a la tradición escrita y oral.

Luís de Galiana se va a encargar
De que esta historia
Digna de contar
Haya sido de conocimiento general
Algo así como la historia particular
De cualquier pueblo 
Que se quiera hacer de recordar.

Como Delicá 
Tiene calle en Gandía
Su ciudad
Y así
Ya no se puede remediar
Es algo parecido a un fetiche 
Que hay que cuidar
Con celo especial
No fuera el caso
Que alguien se quisiera apropiar
De esa historia tan bien centra
Que habla de la Delicá
Como si fuera de la Gandía papal 
su más querido tesoro que hay que ocultar.

Fillol y Granell
La vinieron a pintar
Con esa gracia que tienen los artistas
Y así se viene a mostrar
Como si fuera una flor de jazmín a punto de reventar.

Jose Sanmartín
Supo trazar una vistosa poesía
Que describe a una Delicá
En su punto justo
Ya fuera olla en el hogar
Sobre el fuego hirviendo sin parar.

De Emilio Fornet
No hace falta ni hablar
Pues por ser quien es
Solo a él se le puede invitar
A que forme parte de este poema
Por crear 
una pieza cómica
Que va a pasear
Por teatros y patios, 
por corralas 
y algún que otro pajar.

Josep Franco
Supo trenzar una historia
Que habla de la Delicá
Como si fuera una doncella de armas tomar

Por eso en Gandía tiene calle
Y casi altar
Si no fuera porque de santa tuvo muy poco
Y mucho de mujer mundanal
Amante
Y querida
Que solía pasear
Mostrando su belleza sin igual.

Dicen que descansa
A cuatro brazas casi de mar
Bajo la puerta de la colegiata
Que un Papa, Alejandro VI, hijo de la ciudad
Va a erigir como tal, 
Por ser alta dignidad.

Bien ceñida descansa
En su fosa
Ines, la Delicá,
Como si fuera un dedo 
Dentro de un dedal
Con sudario de aquellos de estameña,
Hábito de lana singular,
Del lugar.

Así lo quiso y así lo va ordenar
María Enriquez, 
mujer sin igual
Del duque Don Juan,
Borja, por necesidad,
Para que se le pudiera pisar
Por los siglos de los siglos, 
todavía allí debajo de tierra está.

Por ser,
No hay duda,
No era del lugar,
Eso si puta fue
Y como tal
Así les gustaba a los Borjas aparentar
Muy hermosa
Tal flor que quiere brotar
En los jardines de cualquier palacio ducal.

De boca en boca sin parar
La historia se cuenta y contará
Y así la ciudad
Donde la ilustre dama va a pasar
Al otro mundo por casualidad
Le va erigir en su nombre una calle
Que todavía hoy en día se puede pasear.

Se dice vaya fatalidad
Que Cesar va a matar a su hermano Juan
Y aquí comienza otra historia
Que con la de la Delicá se puede enlazar
Como si fuera un saco de moras 
a un zarzal.

Sobre la puerta de Santa María
Esculpe una piedra un zagal
Y zas
Cosas de la vida
Sobre el suelo se vino el pedrusco a pegar
Con esa mala suerte, infortunio, casualidad
De que Ines por allí pasaba
Camino de confesar
Algún pecado mortal

Damian Forment
Un grito va a lanzar
Horrorizada la gente se va a santiguar
Ya camino del hospital
Muere la dama
Antes de llegar
Hasta allí donde Arnau de Villanova
La tenía que observar.

Sobre la cama yaciente
Sin ropa que pudiera sus vergüenzas tapar
Se ve que la muerta lleva un cinturón de castidad
Y un escudo ducal, 
De II duque de Gandía, de nombre Juan.

Autor: José Vicente Navarro Rubio

martes, 31 de julio de 2018

POESÍA: LA DELICÁ DE GANDÍA,

Gandia tiene su perla
se llama La Delicá
y con ese nombre tan singular
va a pasar a la historia
y por siglos así se le recordará

Gandia ciudad original
patria de Papas, 
curas, misas y más de un misal
tiene una colegiata, casi catedral,
con sus ventanales y arcos,
con su bello altar
y en sus alturas rosetones
que pesan más de un quintal.

Jazmín que crece en las alturas
si cae al suelo te matará,
así vino a ocurrir
y así vino a pasar
que un rosetón, jazmín del mal,
cayo desde el cielo
y a la joven la vino a aplastar.

¿Será por so que se le llama La Delicá?

¿Fue esto lo que vino a pasar?

Por ser bella y hermosa,
por ser tan delicá
va a morir aplastada
al pasar
por la colegiata de Gandia
y no mirar
hacia las alturas donde suelen estar
las flores más hermosas
que en ningún lugar se pueden encontrar.

Si en vez de haberle caído un jazmín
le hubiera caído un melonar
en vez de La Delicá
sería la Melona del Melonar
y así de ella se hubiera oído hablar

Autor: Jose Vicente Navarro Rubio

domingo, 29 de julio de 2018

POESÍA: Y LA TARDE PASA

No pudo ser
la culpa es de la vida que pasa
y solo deja aquello que interesa a quien sobre nosotros manda.

En la iglesia los calores espantaban
las voces que se oían, la música que se cantaba,
blancas las paredes en ellas se abrigan las esperanzas
de quienes acuden a misa y en su interior abren sus almas.

Todo pasa por la mente
de quien calla,
desde el Padrenuestro hasta las alabanzas, 
ruegos que se sienten, cánticos y así se acompaña
en la tarde de un sábado a un amigo que se marcha.

Autor: José Vicente Navarro Rubio


POESÍA: AMOR Y POBREZA

En un equilibrio perfecto
tanta piedras,
unas sobre otras, todas llevan,
aromas perdidos
a las manos de mis abuelos
retejando los tejados,
llenado de yeso los huecos de las paredes de tierra.

Nada describe mejor el amor
que la pobreza
galopante que despierta
el patio ahora erial de cardos y de matas de hierbas secas
y trepando hacia un cielo recortado con unas tijeras
una vieja escalera
con sus peldaños de cantos, cemento, arena 
y relucientes caracolas
sujetas a un clavo,
tanto tiempo allí cuelgan
que el sonido de sus mares
raya la memoria de quien piensa
en aquella niñez pasada en aquella casa, ahora en tierra.

Autor: José Vicente Navarro Rubio 
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